Origen

En 1967, el Padre Rodrigo Molina, sacerdote español natural de Pravia Asturias, ante la situación del pueblo quechua, respondiendo a la urgente llamada del Concilio Vaticano II y de la encíclica Populorum Progresssio, de S.S. Pablo VI fundó junto con un grupo de laicos comprometidos PRODESA (Promotora de Desarrollo)  llamada luego PRODEIN ( Promotora de Desarrollo Integral).


 


 
 
 
 

 


El P. Molina desea suscitar colaboradores. Habla de hacer escuelas, talleres, hospitales, obras de promoción social. Quiere una asociación no de simple beneficencia, sino de desarrollo y promoción. Se trata de hacer al hombre agente de su propio desarrollo. Con este objetivo predica el “Ideal Prodesa” en las distintas comunidades del Cuzco, Perú.

En 1968, tras quedar impactados por el “Ideal Prodesa” propuesto por el P. Molina,  D. José Cruz Vicente Letamendía y su esposa, dejan su tierra natal, el País Vasco en España, para ir a vivir recién casados, en el Cuzco, junto a los más pobres. Allí se levantó rápidamente una pequeña capilla, un sencillo taller-escuela para jóvenes quechuas, un comedor y un internado. Ellos fueron el primer matrimonio misionero de la obra.

En 1971, Josefina Serrano, joven maestra española de 21 años, viaja a Cuzco para colaborar en las misiones de Perú. Desde entonces ella será, junto al P. Molina, el sostén de la labor de PRODEIN.

En 1989 PRODEIN se constituye en España como Fundación, para canalizar la ayuda de los socios colaboradores y voluntarios.

Hoy PRODEIN trabaja en 13 países. Promueve el Desarrollo Integral a través de obras asistenciales (comedores populares, postas sanitarias, hospital, clubes de madres, centros de ayuda a la mujer), promocionales (desarrollo agropecuario, planta lechera, panadería, microempresa) y de educación (guarderías, colegios, formación profesional, granja escuela).

 

S.S. Benedicto XVI en el año 2006, basándose en la encíclica Populorum progressio, nos transmitía el siguiente mensaje cuaresmal: «Al ver Jesús a las gentes se compadecía de ellas (Mt 9,36)… Hoy el Señor escucha también el grito de las multitudes hambrientas de alegría, de paz y de amor… A este respecto deseo reflexionar sobre una cuestión muy debatida en la actualidad: el problema del desarrollo… La Iglesia es consciente de que, para promover un desarrollo integral, es necesario que nuestra “mirada” sobre el hombre se asemeje a la de Cristo… Gracias a hombres y mujeres obedientes al Espíritu Santo, han surgido en la Iglesia muchas obras de caridad, dedicadas a promover el desarrollo: hospitales, universidades, escuelas de formación profesional, pequeñas empresas. Son iniciativas que han demostrado la sincera preocupación hacia el hombre por parte de personas movidas por el mensaje evangélico». 

 




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