Dra. Carmen MarquésEntrevista con la Dra. Carmen Marqués,
cirujana de Asturias (España), voluntaria de PRODEIN.
Nos habla de su labor en las misiones.
¿Por qué eligió la cirugía y cuál es su especialidad?
Soy cirujana del aparato digestivo, y elegí esta especialidad porque me parecía una rama muy práctica de la medicina que tenía muchos recursos. Realmente he descubierto en ella una manera de unirse al Creador. Cuando opero compruebo las maravillas que ha hecho Dios en el cuerpo humano.
¿Cómo se sintió llamada a colaborar en las misiones?
He tenido esta vocación desde niña. Siempre quise colaborar en el Tercer Mundo. Cuando tenía 10 años me marcó una película sobre el día del Domund. En ese momento soñaba con ser médico e ir a las misiones. Luego, por circunstancias de la vida, me casé y tuve hijos. No pude dedicarme de lleno a esta labor. Hace unos años despertó de nuevo mi inquietud misionera. En 1995 estuve con las religiosas ursulinas en la selva amazónica. Esta experiencia me involucró fuertemente con el mundo misionero.
¿Cómo conoció las misiones de PRODEIN?
A través de una familia muy vinculada a esta Fundación. Me invitaron a conocer las misiones en Cuzco en el verano del 2000. Yo tenía otros proyectos. Quería ir con unos amigos a otro lugar. Estos planes no resultaron y opté por viajar al Cuzco.
¿Cuáles son las condiciones sanitarias de los campesinos del Cuzco?
Son muy difíciles. Sólo tienen un pequeño seguro que cubre las urgencias más estrictas. Esto es terrible en enfermedades como, por ejemplo, el vólvulo de sigma, una torsión del intestino grueso por la que una parte del mismo se queda sin riego y se pudre. Es una urgencia, porque corre peligro la vida. Entonces acuden al hospital. Les cortan el trozo de intestino enfermo y les implantan una bolsa en el vientre para que puedan hacer sus necesidades. En los países desarrollados se realiza una segunda operación para unir el intestino y quitar esta bolsa tan molesta. En el Cuzco no existe esa opción. Como esta segunda operación no es de vida o muerte, no la cubre el seguro. Al no tener medios se ven obligados a seguir con esa bolsa. Esto es muy humillante y antihigiénico. Cuando estuve la última vez, tuve la oportunidad de reconstruir el intestino de cinco personas. Uno de ellos llevaba siete años haciendo sus necesidades en la mencionada bolsa.
¿Qué tipo de asistencia se da en el Hospital de San Andrés de Cuzco?
Disponemos de 6 salas de consultas. Tenemos las especialidades de pediatría, traumatología, ginecología y medicina interna. Hay tres hermanas de Lumen Dei que son médico. Una de ellas tiene mucha experiencia en la uta o lepra blanca. Es una enfermedad terrible que deja unas secuelas espantosas. También contamos con un quirófano con su equipo de esterilización, un aparato de rayos X y otro de ecografías, un laboratorio y una farmacia.
¿Cuál es el principal problema del hospital?
El principal problema es la carencia de especialistas. Las hermanas son doctoras de Medicina General. Tenemos que recurrir a los médicos locales que suelen prestar sus servicios de forma esporádica. Algunos se comprometen a venir dos o tres veces a la semana. Colaboran generosamente, ya que nos cobran una cantidad simbólica.
Pero aún no se alcanza a cubrir todas las necesidades por la gran cantidad de enfermos que hay en la zona. Se forman grandes filas, aunque no podemos atender a más de 60 diarios.
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