Antonio Colao GrandaAntonio Colao Granda es un periodista asturiano (España)
que ha escrito el libro “Pruebas de la existencia de Dios”, compuesto a base de artículos breves y nucleicos. ¿Por qué después de regresar de Brasil, ha decidido escribir cuatro libros sobre religión, ética y moral? Porque estoy convencido de que la opulencia y el bienestar social en que vivía son incompatibles con la santidad a la que somos llamados por Jesucristo. Nosotros mismos vamos elaborando el camino espinoso por donde luego tenemos que pasar. Nosotros tenemos una hija psicóloga y siempre nos dice: que más del 90 % de los pacientes que recibe, con problemas psíquicos, sólo necesitan liberarse del pecado. Y esto mismo nos ocurre con tantos males como nos acechan a nivel nacional: la droga, el hedonismo, el divorcio, la corrupción, y lo que es peor, el crimen abominable que los abortistas llaman “interrupción voluntaria del embarazo”. En el último libro que acababa de publicar “Pruebas de la existencia de Dios”, ¿qué destacaría más? En primer lugar la sinceridad y convicción absoluta con que lo escribí, y después las pruebas científicas y teológicas de que Dios existe. Nosotros los católicos tenemos una fe racional con bases fundamentales, mientras los ateos no tienen prueba ni fundamento para demostrar que Dios no existe. ¿Cómo lo saben ellos? ¿Quién se lo ha dicho? Sabemos que la ciencia está muy avanzada y el hombre presume de haber llegado a la luna, que ha conseguido distanciarse de la tierra a un segundo y cuarto de la velocidad de la luz, mientras el astro más lejano detectado hasta hoy, el “Quasar TKS”, se encuentra a 15.000 millones de años luz. Uno se pregunta ¿dónde termina el universo?, y ¿quién conduce a esas bolas gigantes a velocidades que alcanzan lasta los 276.000 Km./s, como ocurre con algunas estrellas? ¿Es que no se convertiría el cosmos en una hecatombe si faltara el “Chofer” que lo conduce? ¿Quién es ese “Chofer”, sino Dios? Por eso el Premio Nóbel de Física, Alfredo Castrer, declaraba en agosto de 1968: “La idea de que el mundo -el universo material- se ha creado él mismo me parece absurda. Yo no concibo el mundo sin un creador, por consiguiente, Dios”. Nos habla en su libro de un matrimonio que tiene apadrinados a cien niños en el Tercer Mundo. Realmente, ¿está Vd. convencido de que no se pueden hacer obras mejores con ese dinero? Creo que no. Dios nos dice que la más importante de todas las virtudes cristianas es la caridad, y sabiendo que con [“5.000 pesetas” Ya son euros lo que hay que poner] al mes se consigue alimentar a un niño, vestirle, alfabetizarle hasta conseguir el grado de enseñanza general básica, catequizarle para que pueda conocer a Dios y conducirse en la vida como un verdadero cristiano, además de enseñarle un oficio, es una obra de caridad que nadie puede hacer mejor, con menos dinero y trabajo, que el padrino. Y esto nos los ponen al alcance todos los misioneros y seglares que trabajan con sacrificio y abnegación en el Tercer Mundo. El Evangelio, que a esto ser refiere, condena taxativamente a los que pudiendo cumplirlo no lo cumplen: “Apartaos de Mi, malditos -dice Jesús- id al fuego eterno, porque tuve hambre y no me distéis de comer, etc”. Nadie puede excusarse de no tener: recordemos la pobre viuda que solo tenía dos monedas y las entregó… y esa fue la que más dio de todos. Cinco mil pesetas se pueden ahorrar todos los meses, absteniéndose de unos cafés en los bares, economizando un poco en las llamadas telefónicas, teniendo un vestido menos en el armario, comiendo con un poco más de sobriedad, etc. de gastos superfluos que lejos de beneficiarnos, pueden ser nocivos para la salud cuando no para el alma. ¿Tiene Vd. apadrinado algún niño? Sí, mi esposa, mi hija, mi yerno y yo tenemos niños apadrinados, y cuando llegan las Navidades y les hacemos un obsequio, en seguida nos mandan cartas, que nos conmueven. Como ya les conocemos personalmente a través de las fotografías que nos mandan las misioneras, y también por una síntesis biográfica que nos envían de cada uno, las cartas nos impactan sensiblemente y nos incitan a buscar más recursos para apadrinar niños. Leeré el contenido de una carta que me escribieron desde el Perú. “Queridos padrinos, os envío una fotocopia de la Virgen de Fátima. A Ella le pido todos los días por vosotros. Tengo miedo de que me abandonéis. Con las misioneras estoy muy bien, me enseñan a escribir y a leer. Ellas dicen que tengo una Madre muy buena, que es la Virgen de Fátima, pero mis padres murieron tuberculosos de hambre. Muchos besos y abrazos. Adiós”. ¡Anímese a apadrinar un niño! Por sólo 35 euros mensuales puede costear las necesidades básicas de un niño (alimentación, ropa, educación, atención sanitaria…) !Por muy poco dinero se puede hacer mucho!
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